lunes, 18 de abril de 2011

Qvestio. La pasión de Valladolid.



Como cualquier otro aficionado a nuestra historia, también he querido aportar algo en forma de  imágenes a la divulgación de nuestra Semana Santa. 

¿Que es Qvestio? 

Las Qvestiones en la retorica latina significan Pasajes patéticos. 
Como Paisajes con Alma es la obra que ye he terminado, me pareció bien el nombre. 
De Paisajes. De paisajes de Pasión: 
Passvs significa paso: sufrimiento. Qvestio: un pasaje patético. 
Pasaje, escena  de una en una, como son los pasos.

Qvestio quiere recordar cómo la vida da vueltas, machacona y a lo mismo. Ciclos y personajes, historias y vidas que parecen únicas que se repiten a cientos y a miles. 
Igual aquí: vuelven los actores atrapados en tiempo y en madera, al morir el invierno y al resucitar la luz. 

A la llamada, convocados como espíritus (yo y mis fantasmas) que parece que no se sabe de dónde salen.



Actores necesarios en nuestra identidad, como los soportales o el Campo Grande.

Vallisoletanos y ciudadanos. Rotos y arreglados, como la gente. Viejos y ajados. Bonitos de lejos rodeados de flores y luces. Como la gente, que rodeamos la existencia de distracciones y engaños.

En fin... Qvestio es una reflexión sobre las seis (sí, seis) primeras penitenciales vallisoletanas. Los orígenes. Sobre nuestra antigua Semana Santa. Intensa. Casi tétrica.
Se centra en los actores de carne, pero también en los que desde las plataformas de los pasos interactúan con el público. Sin olvidar a los sayones. Vestían como la gente de entonces, gesticulaban y miraban a los ojos del espectador. Vivían y viven.
También se muestran  personajes sagrados por su especial magnetismo, pero sobre todo los que hablan con la gente. Muchos siempre están en las celestiales Batuecas.

Qvestio es, en fin, una recreación de gentes de carne y madera que formaron las viejas penitenciales y su entorno de entonces, y que aun vuelven a cobrar vida en la calle cada primavera, desde hace cuatrocientas primaveras, saliendo de las penumbras y brumas de las iglesias y de la intemporalidad de los museos. Encajando en la gente para las que fueron creadas y contando de nuevo su historia.
Su historia.
No vale el mensaje interpretándolo como "Qvestiones". Cuenta el directo y llano de las propias tallas con malos y buenos entendibles para aquellas gentes del Diecisiete, aterrorizadas con los mil males del Averno, cuando aquellos benditos pobres tatarabuelos nuestros tenían el cielo ganado.
Cuenta la historia en sí, la que tenemos que saber oír como la oían entonces. Escucharles contar en su castellano antiguo esa antigua historia. Por eso la gente las ve pasar en ese silencio secular.
No ha cambiado tanto.
Ni siquiera el silencio se ha perdido, ni verlos desfilar a la luz de las llamas.     
                                                                                      
Los que me conocen  saben que me tomo mi tiempo. Por eso y porque me escondo de prisas y jaleos me llaman fray Juanín.  No tenga prisa el interesado, que tardará un poco. Y más con la  crisis, que no contempla dineros  para cultura. 

Si los hados son propicios, saldrá sponsor o mecenas.

Se comunicará al lector oportunamente.

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